¿Cómo funciona el Cerebro Creativo?

Muchas personas consideran que la creatividad es un talento. Científicamente hablando, la Creatividad es una habilidad que, al igual que la inteligencia, todos poseemos pero no todos desarrollamos. La construcción social nos dice que sólo los artistas pueden ser creativos. Lo que pasa es que los artistas desarrollan la creatividad a diario, la fomentan y crean nuevas conexiones cerebrales que normalmente no generamos en nuestra vida diaria o en nuestro trabajo. Es por eso que la creatividad se puede trabajar con ejercicios neuronales que permitan que ciertas conexiones se lleven a cabo.

Todos podemos ser creativos. Es importante generar un ambiente y un espacio que permita que la creatividad fluya.

Las personas que son activamente creativas, cuentan con rutinas específicas que les ayudan a mantener su cerebro en un estado más saludable a la hora de generar ideas. Desde meditación, actividad física hasta actividades como escribir, leer, o pasatiempos relacionados con el arte. Entonces, ¿Cómo desarrollamos nuestra creatividad en nuestra vida diaria o en nuestro ambiente de trabajo? El cerebro funciona de manera muy similar en todos los seres humanos, sin embargo, existen prácticas que a algunos les funcionan y a otros no tanto. Lo más importante es conocerse a uno mismo, leer constantemente y no dejar de consumir productos creativos que nos gusten, ya sea música, libros, videos, películas. Entre más contenido consumimos, más ideas se nos pueden ocurrir. No es ley, pero es una práctica que todos podemos adoptar.

Diariamente nos enfrentamos a situaciones que requieren creatividad para ser resueltas.

Generar una idea significa activar conexiones cerebrales que normalmente no se activan. Una idea creativa es la unión de dos conceptos totalmente desconocidos y al unirse, se convierten en algo nuevo. Ese es el proceso de generación de ideas resumido.

¿Cuáles son las etapas del Proceso Creativo?

  1. Preparación: Esta es la etapa inicial, es la etapa en la que le prestamos atención a la resolución de un problema y además indagamos con curiosidad en él. Es una etapa de recopilación de información y de contextualización.
  2. Incubación: En esta etapa ya se generaron algunas ideas, es importante sintetizarlas, enfocándose en el problema para empezar a crear algo. No es una etapa de solución, sino de creación con el fin de llegar a resolver el problema en las etapas consecuentes.
  3. Iluminación: Es una de las etapas más importantes, pero una de las más estresantes, porque aunque en la anterior ya se tiene una idea de la resolución, todavía no está muy claro. El momento de iluminación puede ocurrir en cualquier momento, sin embargo muchos abandonan el proceso en esta etapa porque se desesperan.
  4. Evaluación: Después de la Epifanía, viene una etapa de análisis para confirmar si el proyecto vale la pena o no. Es una etapa donde se pone a prueba lo que se está por crear y donde se definen cambios o adaptaciones necesarias.
  5. Implementación: En la etapa final es en donde la idea se convierte en una verdadera solución y toma vida. También es una etapa de prueba y error hasta obtener el resultado deseado

Todos hemos escuchado que el Cerebro está divido en dos hemisferios, derecho e izquierdo. El derecho se encarga de pensamiento lógico y analítico mientras que el izquierdo es el creativo e innovador. Esto es un mito. El cerebro es mucho más complicado que un simple binario, en estudios científicos recientes se ha comprobado que el pensamiento creativo es determinado por la forma en la que las diferentes regiones del cerebro se comunican de manera efectiva y que usualmente están incomunicadas.

Nuestro cerebro se compone de una serie de Redes que se conectan cada vez que realizamos una actividad. Para mover un brazo, el cerebro le manda una señal al brazo y así es como se mueve. Lo que pasa es que muchas de las actividades que realizamos son completamente inconscientes, al ser parte de nuestra vida diaria, funcionamos en modo automático, por ejemplo, todos los días nos bañamos y lo hacemos automáticamente porque es tan rutinario que no tenemos que pensar en qué hacer o cómo hacerlo.

No es que nuestro cerebro no sea creativo, es que lo estamos acostumbrando a ser flojo. Sobre todo si nuestras actividades laborales son muy rutinarias, lo más común es que sigamos el mismo proceso a diario. Eso es como decirle a la creatividad: “Vete, no te necesito”. Lo más curioso es que son esas mismas personas las que dicen que no son creativos y que nunca lo serán.

Es por eso que la Creatividad se fomenta, y es muy fácil fomentarla, es muy fácil hacer sinápsis para obligar a que nuestro cerebro reaccione. Por ejemplo, si todos los días tu actividad de oficina es escribir correos, trata de hacerlo de manera diferente, cambia los pasos, cambia tu rutina y así en todo. Es así como de manera personal estás creando un espacio para la creatividad en tu vida cotidiana.

Otra práctica que hacemos y atenta con la creatividad es juzgar. Nos encanta juzgar a las personas creativas, y si a nosotros se nos ocurre algo, también lo juzgamos y lo desechamos porque creemos que es síntoma de locura. La realidad es que todas las ideas son válidas por más tontas que parezcan, y si dejamos de juzgarnos nuestro potencial creativo sería mucho más grande y satisfactorio. Generalmente nos damos cuenta de que los niños son muy creativos, y si lo son, porque ellos todavía no tienen la conciencia social que de adultos desarrollamos. Los niños no juzgan, ellos sólo juegan y son felices. Es por eso que muchos procesos creativos involucran actividades lúdicas para fomentar el potencial creativo.

Algunas prácticas que puedes adoptar para fomentar tu Creatividad:

  • Juega a qué pasaría si:

Piensa en algo que hiciste hoy o ayer. Trata de recordar todos los detalles. Por ejemplo: saliste a trotar. ¿Cómo calentaste? ¿Qué movimientos realizaste con tu cuerpo? ¿Dónde estabas? ¿Cómo era el lugar? ¿Trotaste hacia la derecha o la izquierda de la vía? El listado de preguntas puede ser infinito. Ahora, plantea un qué pasaría si a cada uno de los interrogantes con sus respuestas. “Estuve trotando en la parte alta de mi barrio. No me encontré con ningún vecino. ¿Qué pasaría si hubiera trotado en la parte baja del sector? Me hubiera encontrado con varios amigos y hubiéramos podido conversar…”.

Haz este ejercicio en voz alta, escríbelo o dibújalo. Tu mente tomará grandes riesgos sin que te hayas movido. Entonces, ¿qué pasaría si…?

  • Usa elementos fantásticos para contar una historia:

El protagonista de la película El gran pez, del director Tim Burton, cuenta su vida de una manera no convencional. La historia tiene gigantes, brujas, instantes en los que el tiempo se detiene y mucho más. Suena a un gran filme, pero el ejercicio es aplicable a la realidad. ¿Y si te arriesgas a contar tu llegada al trabajo agregando elementos increíbles y fantásticos?

Permítele a tu mente divertirse, volar y ampliar sus límites. Puede haber mucho más detrás de un simple recorrido caminando o en carro. Como se dice en la película: “Un hombre cuenta sus historias tantas veces que al final él mismo se convierte en esas historias”.

  • Haz más actividades artísticas:

La creatividad se asocia principalmente con actividades artísticas, aunque es un mundo más grande. Sin embargo, pintar, colorear, esculpir, tocar un instrumento musical o bailar, por mencionar algunos ejercicios, permiten que las personas se expresen, olviden lo que las inquieta, potencien su motricidad fina y pongan a trabajar su lógica.

  • Cuestiónate y cuestiona todo lo que te rodea:

Los por qués pueden resultar agotadores para las personas cuando vienen de un niño. Y de un adulto. No están acostumbradas a que las cuestionen, mucho menos a cuestionarse, así que preguntar por qué es mal visto. La realidad es que cuestionar no es negativo. Por el contrario, es necesario para depurar las ideas, entender algo en profunda y abordar una problemática o situación con otros ojos.

Cuando estés en grupo, haz que cada persona escriba una iniciativa. Después la expondrán para que los demás cuestionen con la intención de que responda a partir de su conocimiento. Todas las preguntas deben comenzar con por qué. La persona cuestionada puede ser tan creativa como quiera en sus respuestas.

Tu potencial creativo está a punto de despertar.

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